Se puede decir más alto, pero no más claro.
Este joven que observamos en la foto, sostiene una pancarta muy sencilla. Todo el mundo puede leerla, ya que se puede ver claramente el objetivo de esas palabras tan simples que engloban un contexto tan complejo. Si empezamos a analizar lo que dicen esas palabras, podemos comprobar que escupen fuerza en cada milímetro de tinta, apreciamos que captan una mirada convincente y penetrante por desear lo que es suyo, por querer aquello que otros le han arrebatado.
Esas palabras son cortas pero expresan la valentía de un pueblo allanado durante siglos. Declaran coraje para seguir luchando por sus oportunidades y por unos derechos, que vuelven a verse ennegrecidos por la falta de determinación de otros. También expresan rabia para continuar luchando por todo aquello que les pertenece, por lo que han sufrido y por las vidas que han sido arrebatadas.
Esas palabras expresan mucho más que eso. Reflejan verdades como puños; como su puño alzado para mostrar al mundo que aún queda fuerza y energía
