miércoles, 3 de diciembre de 2014

Am I next?

 

Se puede decir más alto, pero no más claro.
 

Este joven que observamos en la foto, sostiene una pancarta muy sencilla. Todo el mundo puede leerla, ya que se puede ver claramente el objetivo de esas palabras tan simples que engloban un contexto tan complejo.

Si empezamos a analizar lo que dicen esas palabras, podemos comprobar que escupen fuerza en cada milímetro de tinta, apreciamos que captan una mirada convincente y penetrante por desear lo que es suyo, por querer aquello que otros le han arrebatado.

Esas palabras son cortas pero expresan la valentía de un pueblo allanado durante siglos. Declaran coraje para seguir luchando por sus oportunidades y por unos derechos, que vuelven a verse ennegrecidos por la falta de determinación de otros. También expresan rabia para continuar luchando por todo aquello que les pertenece, por lo que han sufrido y por las vidas que han sido arrebatadas.

Esas palabras expresan mucho más que eso. Reflejan verdades como puños; como su puño alzado para mostrar al mundo que aún queda fuerza y energía

viernes, 28 de noviembre de 2014

Procuro indignarme con dolor de cabeza


Me duelen los ojos de intentar buscar gente en esta foto, pero me es imposible. De vez en cuando veo alguna cabeza canosa; pero sinceramente, no sé si está probando los nuevos sillones que han comprado, si están limpiando el Senado, o si están riéndose de todos nosotros.

La primera opción la descartaría por que pienso que nunca podrían comprar nada nuevo en un lugar dónde todo está corroído y dónde lo único que compran es la palabra y la libertad del pueblo.

La segunda opción sería la idónea; siempre y cuando lo que se limpiase fuesen todas esas personas que hacen de la tercera opción una rutina, una manera de vivir.

Aún me siguen doliendo los ojos viendo y sabiendo que todo aquello que representa al pueblo se sienta y debate acerca de nuestros problemas y oportunidades, ya sean pasados o futuros. Aún me duelen los ojos de imaginarme a todas esas personas que han sufrido en su piel la devastación de su vida en cuatro paredes, por culpa de irresponsables. Por esos irresponsables que la buena vida los cegó con tener hipotecas trampas y lujos cenizas. Ahora otros pagan por eso. Otros pagan por esas trampas y cenizas que no fueron suyas, y por esos que representan nuestros problemas y debaten nuestro futuro.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Aunque la mona se vista de seda

Cuando el engaño cree a la verdad
 
Cuando la verdad duele y sigue escondida en algún cajón, nadie sabe dónde se puede encontrar. Muchas veces nos dedicamos a mirar en los cajones que no nos dicen nada; otras, sin embargo, agachamos la cabeza y nos sentamos a esperar a que aparezca cómo si nada hubiese pasado o nada haya cambiado en ese tiempo que estuvo escondido.

Si nos centramos en la foto, podemos apreciar como ellos, los feligreses que se amontonan expectantes observando tal escena en la catedral granadina, intentan buscar alguna respuesta que sigue escondida en un viejo cajón que poco a poco alguien o algo va abriendo, aunque al parecer, muchas veces se encalla. A pesar que a veces los pasos van despacio, nunca pierden la repudiada escena.

Después nos centramos en el otro extremo; aquellos que se sientan (en este caso son más extremos y se tumban) a esperar a que algo ocurra con ese cajón. A veces se espera que siga atorado durante muchos años más porque así, saben que nunca les salpicará esa verdad escondida.