viernes, 28 de noviembre de 2014

Procuro indignarme con dolor de cabeza


Me duelen los ojos de intentar buscar gente en esta foto, pero me es imposible. De vez en cuando veo alguna cabeza canosa; pero sinceramente, no sé si está probando los nuevos sillones que han comprado, si están limpiando el Senado, o si están riéndose de todos nosotros.

La primera opción la descartaría por que pienso que nunca podrían comprar nada nuevo en un lugar dónde todo está corroído y dónde lo único que compran es la palabra y la libertad del pueblo.

La segunda opción sería la idónea; siempre y cuando lo que se limpiase fuesen todas esas personas que hacen de la tercera opción una rutina, una manera de vivir.

Aún me siguen doliendo los ojos viendo y sabiendo que todo aquello que representa al pueblo se sienta y debate acerca de nuestros problemas y oportunidades, ya sean pasados o futuros. Aún me duelen los ojos de imaginarme a todas esas personas que han sufrido en su piel la devastación de su vida en cuatro paredes, por culpa de irresponsables. Por esos irresponsables que la buena vida los cegó con tener hipotecas trampas y lujos cenizas. Ahora otros pagan por eso. Otros pagan por esas trampas y cenizas que no fueron suyas, y por esos que representan nuestros problemas y debaten nuestro futuro.

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