La libertad de expresión es un derecho a la libertad de poder decir lo que queramos, cuando queramos, como queramos y donde queramos, siempre y cuando haya un mínimo de respeto. Aunque a veces, ese respeto no exista.
El respeto a veces se nos arrebata como el viento arrebata las cípselas al diente de león que postra ante el frío. Al igual que se nos arrebata el respeto, a veces nos encontramos en una especie de tierra hostil donde la tierra es polvorienta y deja huella cuando pasamos por ella. Se nos termina arrebatando el poder de la palabra; esas ganas de descifrar al mundo a golpe de lo que queramos decir.
Corren malos tiempos para el pensamiento libre, para la palabra honrada y respetuosa. Corren malos tiempos para los sentimientos de las personas. Si Charlie, estará todo perdonado para ustedes; pero no está perdonado para esas familias que aún esperan ese por qué que les arrebató su libertad de expresión, que les arrebató su vida.

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